CRISTÓBAL COLÓN
NO ERA HIJO NATURAL DEL PRÍNCIPE DE VIANA
El año 1428, con motivo del juramento y coronación en
Pamplona de Blanca de Navarra y su segundo marido Juan -futuro Juan II, conde-rey
de Aragón y Cataluña, hijo de Fernando de Antequera- fue proclamado heredero
de la Corona de Navarra su hijo primogénito Carlos, nacido en Peñafiel el
29 de mayo de 1421, para quien había sido instituido el título de príncipe
de Viana, análogo al de príncipe de
Asturias en Castilla y al de duque de Girona en Cataluña. Carlos se casó con
Inés, hija del duque de Cleves, muerta sin sucesión el año 1448.
Después de la muerte de su madre Blanca, en 1441, Carlos
de Viana se encargó del gobierno de Navarra como lugarteniente de su padre,
y tuvo por consejero a Juan de Beaumont. Poco tiempo después, el año 1444,
el rey Juan se casó en segundas nupcias con
Juana Enríquez, hija del almirante de Castilla, Federico Enríquez, y acto
seguido comenzaron las disputas entre
padre e hijo.
Por otra parte, Fernando el Católico -hijo de Juan II
de Aragón y de Juana Enríquez,
nació en Sos en 1452 y murió en Madrigalejo en 1516-, que en la cronología de Aragón y Sicilia lleva el nombre de Ferran o Fernando II, fue
jurado heredero de Aragón en las Cortes de Calatayud a la muerte de su hermano
el príncipe de Viana, que tuvo lugar en 1461. Carlos de Viana, que según unos
investigadores muy poco rigurosos y que
navegan a contracorriente de la historia
y de los hechos contrastados, sería el padre de Cristóbal Colón, algo imposible y que esperamos demostrar
de manera contundente.
Las malas relaciones entre Carlos de Viana y su madrastra
obligaron al Príncipe a vivir en el destierro y a viajar por Italia.
Desde Nápoles y a la muerte de Alfonso IV, Carlos pasó a Sicilia el 15
de julio de 1458. Allí fue muy bien acogido y pasó una temporada en
un monasterio de benedictinos situado cerca de Messina, en donde cultivó el
estudio de tratados filosóficos, literarios e históricos. Pero la pasión por
el estudio no era la única debilidad de Carlos: otra de sus grandes pasiones
era la de las mujeres y no la perdió en tierras sicilianas. En efecto, allí
mantuvo relaciones amorosas con una mujer muy bella, de cuna humilde, llamada
Cappa, de la cual nació Juan Alfonso de Navarra, que fue abad del monasterio
de San Juan de la Peña y obispo de Huesca.
Carlos de Viana embarcó en Palermo a últimos de julio
de 1459 y desembarcó el 11 de agosto en Salou. El día 17 del mismo mes partió
de Tarragona hacia Mallorca, adonde llegó el día 20. Posteriormente, en marzo
de 1460, Carlos de Viana abandonó la isla de Mallorca y desembarcó en Salou.
Así acabó el destierro mallorquín de nuestro personaje.
Pues bien, con fecha 29 de octubre de 1459 el príncipe
de Viana escribió una carta –conservada
en el Arxiu de la Corona d’Aragó de Barcelona- al entonces gobernador de Mallorca,
en la que dice: “Agradecemos vos muy
mucho lo que fecho haveys en recomendación de Margarita. La verdad de la cosa mostrará lo que haver sentido de
ella ser prenyada (preñada)”. Así las cosas, nos quieren hacer creer que
esta carta es la prueba definitiva de que el supuesto hijo de Margarita y
de Carlos de Viana se convirtió en el
genial navegante Cristóbal Colón.
Hecho de suma importancia, para desarbolar la teoría
de un Cristóbal Colón hijo natural de Carlos de Viana, es que en el testamento
que otorgó el Príncipe el mismo día
de su muerte en Barcelona, el 23 de setiembre de 1461, legó a su padre Juan
II dos mil florines; a su hermana mayor Blanca
le dejó el reino de Navarra, conforme a los testamentos de su madre
y abuelo, y la demás herencia que le pertenecía de su madre la repartió a
partes iguales entre sus tres hijos
naturales y de Brianda de Vaca, Felipe, conde de Beaufort, que después
llegó a ser arzobispo de Palermo, maestre de Montesa
y murió en las guerras de Granada; Ana, hija de María de Armendariz;
y Juan Alfonso, hijo de una hermosa siciliana, de cuna humilde, llamada Cappa. Los tres hijos eran tan niños, a la muerte de su padre, que el mayor
apenas contaba cinco años.
Estos son los hechos reales. Carlos de Viana tuvo solamente tres hijos naturales y tanto ellos como sus madres nos son conocidos
y están bien documentados. En cuanto al pretendido hijo habido con la mallorquina
Margarita, y no dudamos de la autenticidad de la carta antes mencionada y
archivada en Barcelona, el testamento del Príncipe lo deja muy claro: solamente
tuvo tres hijos naturales. Entonces,
¿se malogró el embarazo de Margarita o es que el niño/niña falleció
posteriormente? Lo cierto es, por tanto,
que el pretendido hijo natural mallorquín de Carlos de Viana, a quien
se quiere identificar Con Cristóbal Colón, es un enorme fraude histórico.
Y veamos ahora otros
documentos capitales, sumamente valiosos, definitivos, para probar
que el pretendido hijo de Margarita, si es que llegó a existir,
no pudo ser Cristóbal Colón. Recordemos que Carlos de Viana desembarcó en
Mallorca el 20 de agosto de 1459.
Entonces, si tuvo un hijo, forzosamente debería haber nacido en 1460. Y como
el almirante Cristóbal Colón falleció el 20 de mayo de 1506 en Valladolid,
a la edad de setenta años (70) y en senectute
bona, sabemos que nació en 1436, como dejó escrito su amigo Andrés Bernáldez,
cura de la villa de Los Palacios (Sevilla), en sus “Memorias del reinado de los Reyes Católicos”; es decir, el pretendido
hijo mallorquín de Carlos de Viana habría fallecido, forzosamente, a
la edad de 46 años. En pocas palabras, entre Colón y el pretendido
hijo de Carlos y Margarita había la insalvable diferencia de veinticuatro
años (24).
Naturalmente, pueden argumentar los “vianistas”, y así lo hacen, que hay otros escritos que ponen en duda que Colón naciera en 1436,
que lo hacen más joven, y es que saben que la diferencia de edad entre los
dos hombres es letal, mortal de necesidad para su “romántica” teoría. Pero
de lo que no hay ninguna duda, y nadie lo puede desmentir, es que en 1506
Cristóbal Colón era un hombre anciano.
En efecto, en el Archivo de Simancas hay registrada una cédula “concediendo
a don Cristóbal Colón licencia para andar en mula ensillada y enfrenada por
cualesquier partes de estos reinos”, firmada por Fernando el Católico el 23
de febrero de 1505 [Colón murió en mayo de 1506],
en la que leemos textualmente: “El
Rey: Por cuanto yo soy informado que vos el almirante don Cristóbal Colón estáis indispuesto de vuestra
persona a causa de ciertas enfermedades que habéis tenido e tenéis, e que
no podéis andar a caballo sin mucho daño de vuestra salud: por ende: acatando
lo susodicho e vuestra ancianidad,
por la presente vos doy licencia…”.
Pensamos, mejor dicho, estamos convencidos, de que la
cédula del Rey Católico es suficiente para demostrar que Colón en 1506 era
un anciano, lo que no puede decirse de un
hombre fantasmal supuestamente nacido en 1460. Por añadidura, tenemos
el testamento del Príncipe de Viana (ver “Los
condes de Barcelona vindicados”, de Pròsper Bofarull), en la que deja
propiedades a sus tres hijos naturales. Entonces, ¿qué argumentos les quedan a los “vianistas”? Bien mirado: ninguno.