EL ENIGMA DE CRISTÓBAL COLÓN PASA POR IBIZA
(Texto de la conferencia pronunciada el 14 de octubre del año 2000 en la 41st Annual Meeting of the Society for the History of Discoveries, que tuvo lugar en la Library of Congress, Washington D.C.)
He
procurado conocer las diferentes teorías existentes sobre el descubridor,
me ha preocupado su lugar de nacimiento, su identidad, sus conocimientos científicos,
cartográficos y náuticos, su lengua
materna, sus creencias religiosas y la posibilidad de que fuera de ascendencia
judía.
Pues
bien, después de tantos años, he llegado a la conclusión de que reúno dos elementos importantes en mi persona, que me ayudarán a encontrar la verdad: ser
catalanoparlante y conocer los dialectos catalanes de Baleares y el catalán hablado en Valencia,
y también haber sido hombre
de mar. Ciertamente, son hechos que me han permitido comprender muchos pasajes
de la vida de Colón, que la gran mayoría de investigadores no entienden
y los pasan por alto.
Como
resumen de mis largos años de investigación, puedo añadir que he llegado a
la certeza de que Cristóbal Colón solamente se explica como catalanoparlante,
criptojudío y natural de uno de los territorios que formaron la antigua confederación
Catalano-Aragonesa, la antigua Corona de Aragón. Mis investigaciones señalan
que era miembro de la poderosa familia Colom de Ibiza, que eran comerciantes,
ocupaban cargos políticos importantes
en la isla y eran una
rama de los Colom de Cataluña.
En concreto, de la familia
que poseía propiedades en el Call judío de Barcelona.
Por añadidura, he llegado a la convicción de que Colón sabía y tenía la certeza documentada de que a unas 2.800 millas náuticas al oeste de las islas Canarias, al otro del Atlántico, había unas tierras que no eran Asia ni China ni Japón.
Alejandro de Humbolt1 [Cristóbal Colón y el Descubrimiento de América, apéndice II] cita a Aristóteles (384 aC - 322 aC) y a su obra Admirabiles Auscultationes (capítulo 94, p. 836) dice que "en el mar que se extiende más allá más allá de las Columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar) fue descubierta por los cartagineses una isla […], la cual dista una navegación de varios días". En cambio, Diodoro atribuye el descubrimiento de la isla a los fenicios.
Por su parte, Ramon Llull (Mallorca 1235- Bugia 1315) escritor, filósofo, místico, misionero y gran viajero, en su obra Questiones per artem demostrativan solubiles2, en la cuestión 154, al explicar el fenómeno de las mareas en el Océano Atlántico expone que "el arco que forma el agua como cuerpo esférico es preciso que tenga estribos opuestos para que se afiance, pues de otro modo no pudiera sostenerse; y por consiguiente, así como a esta parte estriba en nuestro continente (se refiere a las costas de Inglaterra, Francia, España y Africa), que vemos y conocemos, en la parte opuesta del poniente estriba en otro continente que no vemos ni conocemos desde acá".
Colón en Islandia y América del Norte: <<La Conexión
Noruega>>
Otros
datos importantes los encontramos en el
fragmento de una carta3 que Cristóbal Colón
escribió a los Reyes en enero de 1495, desde La Española,
para demostrarles su experiencia como marino y escribía lo siguiente: "Yo navegué
el año de cuatrocientos setenta y siete, en el mes de febrero, ultra Tile
cien leguas" (significa 400 millas más al oeste
de Islandia). Además, decía Colón
que "al tiempo que yo a ella fui no estaba congelado el mar, aunque había
grandísimas mareas, tanto que en algunas partes dos veces al día subía veinticinco
brazas y bajaba otras tantas". Efectivamente, se sabe que aquel año hubo
una expedición organizada por el rey Christian I de Dinamarca
y el rey Alfonso V de Portugal y
el citado fragmento de la carta de Colón indica que participó personalmente en dicho viaje. En la expedición a Islandia, y posiblemente
a Groenlandia, Labrador y Terranova, Colón habría obtenido información,
si es que no la tenía antes, sobre los viajes de los vikingos a territorios
situados al NE de América del Norte. Pero, sobre todo, obtuvo la confirmación
de un nuevo continente situado entre Europa y Asia.
Veamos
ahora lo que nos dicen las Capitulaciones de Santa Fe4,
firmadas por los reyes Isabel y Fernando y Johan de Coloma,
secretario, el 17 de abril de 1492:
"Las cosas suplicadas e que Vuestras
Altezas dan e otorgan a Don Christoval de Colon, en alguna satisfacción de
lo que ha descubierto en las mares oceanas y del viage que agora, con el ayuda
de dios, ha de fazer por ellas en servicio de Vuestras Altezas…".
El
doctor Frederic Udina Martorell5, que ha
sido director del Archivo de la Corona de Aragón de Barcelona, señala que
"no habrá escapado al lector la tercera persona del verbo en un documento
que hemos subrayado: en abril de 1492 y en un documento de la cancillería
aparece la expresión de unas tierras ya descubiertas. No se puede alegar
-señala el doctor Udina Martorell- que pueda haber error en esta expresión,
pues la cancillería Catalano-Aragonesa ya en el siglo XV actuaba con gran
precisión y en asuntos de esta clase debió mesurar muy bien las palabras".
Concluyendo, el doctor Udina Martorell se pregunta qué significa "ha
descubierto" y se contesta: "es obvio que puede arrancar de aquí
una defensa muy fundamentada del llamado predescubrimiento".
Pasamos
ahora a la carta de Colón6
a Luis de Santàngel, en la que le
informaba de lo sucedido en el primer viaje. Con referencia a Cuba, dice el
Almirante que "en ella [hay] muy muchas sierras
y montañas altísimas, sin comparación de la isla de centrefrei". La carta
se imprimió en abril de 1493 en los talleres de Pere Posa de Barcelona y ahora
se conserva en la New York Public Library. Curiosamente, la gran mayoría de historiadores españoles e italianos -a excepción de Martín Fernández
de Navarrete- afirman que la palabra
centrefrei es un error tipográfico, que
en realidad debería decir Tenerife. Y argumentan que
en el diario de navegación del primer viaje7,
el 20 de diciembre de 1493, se dice "… hay allí montañas más altas que
la isla de Tenerife en Canaria" y en la singladura correspondiente al 21 de diciembre leemos que
"… hay montañas altísimas que parecen llegar al cielo, que la isla de
Tenerife parece nada en comparación de ellas en altura y en hermosura".
Personalmente, he llegado a la conclusión de que fray Bartolomé de las Casas
fue el primero en adaptar el Diario de Navegación
del primer viaje, en algunos pasajes,
a sus conocimientos, y parece muy probable
que cambió la palabra centrefrei, que nada le decía, por Tenerife.
En realidad, navegando por la costa norte y nordeste de Cuba8,
Colón solamente pudo ver la altiplanicie de Nipe (995 m de altitud),
el Pico del Cristal (1.231 m), las Cuchillas de Moa (1.175 m) y la Sierra
del Purial (1.176). En cambio, dicho sea de paso, en la isla de Tenerife,
el pico del Teide tiene una altura de 3.715 m y es él más alto de España.
Sin
embargo, como entre las palabras centrefrei y Tenerife
hay una diferencia abismal nunca
he estado de acuerdo en que se trate de un error tipográfico y
he investigado el tema durante muchos años en busca de la isla de Frei,
y hoy puedo afirmar que la he localizado.
En
la costa Noruega, en latitud 630 5 N. y longitud
70 5 E., se encuentra la isla de Frei, famosa por una batalla entre las huestes vikingas
de Håkon el Bueno y los Hijos de Erik, que tuvo lugar el año 955 A. D. Frei
tiene una extensión de 72 km2, su población era de 5.100 habitantes
en 1999 y para más referencias anotamos que se encuentra situada a unos 140
km al SW. de Trondheim y a 10 km. al S. de Kristiansund.
En
la isla de Frei destaca el monte Freikollen de 628 m de altitud y en las cercanas islas de Averoeya y Tustna
hay montes de 749. y 866 m respectivamente, y en días claros son visibles
los picos de Romsdalen. Frei se halla situada
en el centro de un grupo de islas y la cercana costa, también montañosa,
siendo las islas más destacables Kristiansund, Averoeya, Tustna, Aspoeya,
Bergsoeya y las comunidades de Smoela, Gjemnes y Eide. Estas informaciones
las he obtenido de Einar Radergard, director de la Trondheim folke bibliotek;
Karl Kjetil Skuseth, de la Frei kommunne, en febrero.marzo del 2000, y también
la Admiralty Chart 2306, Vigra to Froya, y en Admiralty Sailing Directions,
Norway Pilot, volume IIB, 1979.
Mi teoría es que a finales de 1476 la expedición Danesa-Portuguesa a Islandia y Groenlandia, en la que participó Cristóbal Colón, se reunió en la zona de la isla de Frei y puedo señalar que entre los habitantes y marinos de la costa central de Noruega hay la tradición de que Colón había estado por allí. Ahora veremos una información muy curiosa relacionada con Noruega9. Se trata de que Gonzalo Alonso Galeote, maestre (era el segundo de abordo y cuidaba del gobierno económico de la nave), que había participado en el segundo viaje, el 16 de febrero de 1515, en San Salvador, Cuba, a requerimiento de Diego Colón, segundo Almirante, manifestó lo siguiente: "a la setena pregunta dixo que este testigo se acuerda de aver oydo a su padre que hera honbre sabio en el arte de la mar e antiguo e que alcançava mucho en la vía de Noruega que es donde agora estamos…". En realidad, tal y como está escrito, Galeote parece que se está refiriendo a su propio padre, pero, probablemente, puede darse la circunstancia de que el escribano interpretara mal las respuestas del testigo porque no tiene explicación que se ponga en boca de Galeote que "ahora estamos en Noruega", cuando está muy claro que el interrogatorio tuvo lugar en Cuba. Aquí hay algo muy extraño y no me cabe duda de que lo habrían tomado por loco. Entonces, creo que nos encontramos ante un texto manipulado y entiendo que "el hombre sabio en el arte de la mar y que conocía la ruta de Noruega" era Cristóbal Colón y no el padre de Galeote. En realidad, está históricamente comprobado10 que los marinos de Palos comerciaban con Italia, Flandes e Inglaterra y no hay ninguna información de que tuvieran relaciones con Noruega. En España, por lo que he podido saber, se ignora esta relación. En cambio, conocemos la existencia de una isla denominada Frei y está probado que Colón en 1477 llegó a Islandia y, posiblemente, a las costas de Norteamérica. Así tendríamos explicado el predescubrimiento y el hecho de que en las Capitulaciones se escribiera "lo que ha descubierto".
Voy ahora a poner en conocimiento de ustedes, porque es muy necesario como veremos, que la palabra Noruega aparece en el volumen III de los Pleitos Colombinos, de 1984, edición preparada por Antonio Muro Orejón y que contó con la colaboración de Florentino Pérez-Embid, José Antonio Calderón Quijano, Francisco Morales Padrón y Tomás Marín Martínez, todos ellos historiadores muy prestigiosos en España. La versión y revisión paleográfica corrieron a cargo de José Llavador Mira, Miguel Maticorena Estrada y Bibiano Torres Ramírez.
Pues
bien, ahora resulta que el profesor William Phillips es el autor de una versión
en inglés de los famosos pleitos colombinos:
Testimonies from the Columbian Lawsuits, University of California Los Angeles
(UCLA) 2000. Y resulta que en las páginas 116-117 traduce
lo de "… que alcançava mucho la vía de Noruega …" por un
increíble "… who went far out
on the norwest path…". Sin duda alguna, la versión correcta es la de
volumen III de los "Pleitos Colombinos", que coincide plenamente
con la publicación del historiador Fernández
Duro11. Flaco
favor les ha hecho, pues, William
Phillips a los investigadores de todo el mundo al convertir por arte de magia
Noruega en northwest.
Volveremos ahora al tema las mareas de 25 brazas de que habló Colón en su carta a los Reyes “… aunque avía grandíssimas mareas, tanto que en algunas partes dos vezes al día subía veinticinco braças y desçendía otras tantas en altura", que serían de 41 metros si adoptamos la braza de la Península Ibérica. Pero resulta que tan grandes mareas no se dan en ningún lugar del mundo. Sin embargo, en la Bahía de Fundy, Nova Escocia, Canadá, sí hay mareas de una amplitud de 19 a 21 metros, de manera que podría tratarse de un error cometido por fray Bartolomé de las Casas al transcribir la carta de Colon a los Reyes (es extraño que el número de brazas de la copia de Las Casas esté escrito en letras y no en números romanos, como solía hacer Colón), o a que el Almirante cometiera una exageración y también que hubiera multiplicado la amplitud real de la marea por dos puesto que, si nos fijamos bien, Colón escribió que las mareas subían y descendían dos veces en un día.
El viaje de 1476 está bien documentado por Sofus Larsen12, entre otros antiguos documentos, y en un globo de 1537, conservado en Zerbst, ciudad situada unos 40 km al SE de Magdeburg, Alemania. Se trata de un esfera de Gemma Frisius y Gerhard Mercator, expertos en matemáticas y cartografía, en donde hay dibujadas las regiones árticas de América del Norte y en dos anotaciones se habla de un estrecho por el cual los portugueses intentaron navegar hacia Oriente, la India y las Molucas, y también leemos que allí estaba Joannes Scolvus, latinizado de Jon Scolp, danés, que estaba al mando de la expedición, que muy bien podía ser noruego porque Dinamarca y Noruega tenían el mismo soberano: Christian I.
Pero, claro, ahora sabemos también que Cristóbal Colón estuvo en este viaje porque así lo escribió en una carta a los Reyes Isabel y Fernando en 1495. En 1476 Colón todavía no se había casado con Filipa Moniz Perestrello y, por tanto, era un extranjero en Portugal, así que debía tener en Lisboa, forzosamente, un buen padrino, o probablemente dos. La investigación y la lógica indican que su pariente era el vicealmirante francés Guillaume de Casenove Coulon, que después de la batalla naval que tuvo lugar de 13 de agosto de 1476 en el Cabo de San Vicente permaneció en la capital portuguesa hasta el 12 de diciembre del mismo año13. Y digo ahora que Guillaume de Casenove Coulon debía ser pariente de Cristóbal Colón porque había y hay ramas de la familia Casanova en Cataluña y en Baleares, y porque tenemos algunas noticias de las posibles relaciones matrimoniales entre los Casenove de Bearn, Francia, y los Colom de Barcelona, a finales del siglo XIV, tema que se investiga con mucha profundidad. Resulta, además, que Guillaume tenía un hijo llamado Juan Casenove y un sobrino del mismo nombre, corsario y vicealmirante, que muy probablemente debió ser el verdadero "Colón el Joven" y que en Venecia fue confundido con George Bissipat o George le Grec14. Precisamente, Bissipat tenía que ser el otro padrino y protector de Colón en Lisboa ya que también participó en la batalla naval de cabo San Vicente y se trata de un personaje que llegó a ser vicealmirante de Francia y hombre de confianza del rey Luis XI y de Alfonso V de Portugal. De manera que Guillaume de Casenove Coulon, en mi opinión y debido a recientes investigaciones que he realizado en la Biblioteca de Catalunya de Barcelona (en Histoire de la Marine Française) fue, junto a George Bissipat, el gran protector de Cristóbal Colón en Portugal, como ya lo había sido en Francia, y lo hizo embarcar como cartógrafo -gracias a las buenas relaciones que tenía con el rey Alfonso V- en el viaje secreto que a finales de 1476 partió hacia Noruega.
Por
otra parte, la verdad es que no consta en ningún lugar que la expedición estuviera
en Davis Strait, Baffin Bay, Gulf of Saint Lawrence o
Hudson Bay, pero la afirmación de Colón de que había grandísimas mareas
indica la posibilidad de haber entrado en Bay of Fundy. En Cualquier caso,
todo indica que para Colón el viaje significó el predescubrimiemto, el mismo
que aparece reflejado en las Capitulaciones de Santa Fe.
Cristóbal Colón tuvo una relación muy estrecha con Renato de Anjou, navegando bajo sus órdenes como corsario, que nos es conocida porque lo dijo el propio Almirante en una carta dirigida a los Reyes en enero de 1495 desde La Española. "A mí me acaeçió15-escribía Colón- que el rey Reynel (escrito así y también Reiner, que es como se dice Renato en catalán), que Dios tiene, me enbió a Túnez para prender la galeaça "Fernandina", y estando ya sobre la isla de Sant Pedro, en Cerdeña, me dixo una saltía que estavan con la dicha galeaça dos naos y una carraca; por lo cual se alteró la gente que iva conmigo, y determinaron de no seguir el viaje, salvo de se volver a Marsella por otra nao y más gente. Yo, visto que no podía sin algún arte forçar su voluntad, otorgué su demanda, y mudando el çevo del aguja, di la vuelta al tiempo que anocheçía, y, al otro día, al salir del sol, estávamos dentro del cabo de Carthágine, tenido todos ellos que ívamos a Marsella…".
Este episodio naval, según Ricardo Carreras Valls16, "… pudo haber tenido lugar entre el 23 de abril y el 20 de mayo de 1469…". El investigador catalán basa la suposición en documentos oficiales de la época fechados en Barcelona y Mallorca, en los que sale a relucir la nave "Fernandina" (propiedad del rey Fernando de Nápoles, sobrino de Renato de Anjou y aliado de Juan II). En cambio, cuando Ricardo Carreras Valls intenta dar una segunda explicación al hecho naval que nos ocupa, demuestra un serio desconocimiento de geografía y de navegación. Pretende, ni más ni menos, que el hecho tuvo lugar alrededor del 6 de setiembre de 1472 porque la "Fernandina" estaba cerca del puerto del Barcelona en donde hay la playa de Can Tunis (la confunde con la palabra Túnez de la carta de Colón), y pretende que en lugar del Cabo de Carthágine (el Cartago de la costa africana) hay que leer Cartagena, que es un puerto de la costa levantina española.
El gran error de Carreras Valls consiste en que entre la isla de Sant Pedro, en Cerdeña, y el cabo de Cartago de la costa africana hay unas 130 millas, difíciles de cubrir entre el anochecer y la salida del sol, pero no imposible con vientos muy favorables. Pero lo que no se puede hacer, es recorrer la distancia de 320 millas que hay entre la isla de Sant Pedro y Barcelona en el tiempo indicado por Colón. Además, en una carta17 que el Almirante dirigió a los Reyes en 1505, en referencia al rey de Portugal, dice: "Nuestro Señor […] le atajó la vista, oído y todos los sentidos, que en catorze años no le pude hazer entender lo que yo dixe". En suma, puesto que Colón se trasladó a Castilla a finales de 1484, parece claro que llegó a Portugal en 1470, año en que el navegante iniciaría sus largas relaciones con el país lusitano. Más difícil, pues, para la segunda hipótesis de Carreras Valls.
La relación de Colón con Renato de Anjou (Angers 1409 - Aix en Provence 1480) ha de situarse en el contexto de la guerra civil catalana del siglo XV, que desde 1462 hasta 1472 dividió en dos bandos el Principado de Cataluña18. Ciertamente, se trata de un nexo determinante para la historia que aquí desarrollo porque hay datos que permiten probar que, gracias al rey Renato, Colón tuvo acceso a unos mapas en los que estaba dibujado todo el nuevo continente. Se verá más adelante.
Para situar en tiempo y lugar al protector de Colón cabe recordar que a la muerte de Pere IV los dirigentes de la Generalitat de Cataluña, contrarios a las aspiraciones de Juan "sin Fe", Juan II, nombraron rey a Renato de Anjou. El nuevo soberano envió como lugarteniente a Cataluña a su primogénito Juan de Lorena, que ostentaba el título de duque de Calabria, y que falleció el 16 de setiembre de 1470. Le sucedió el bastardo Juan de Aragón y de Calabria, sufriendo el Principado el período más amargo de la guerra. La Capitulación de Pedralbes tuvo lugar en octubre de 1472 y desde la citada fecha hasta 1479 volvió a ocupar el trono Juan II, padre de Fernando el Católico.
Renato de Anjou era conde de Provenza y duque de Anjou (1434-1480), de Bar (1430-1480) y de Lorena (1431-1453); fue rey de Nápoles, titular (1435-1438) y efectivo (1438-1442). Por todo lo dicho, teniendo en cuenta que Colón hace alusión al rey Reynel en 1495, el gran enemigo del padre del rey Fernando, la carta, cómo mínimo, puede calificarse de inoportuna o impertinente, a no ser que, dados los privilegios que le habían concedido las Capitulaciones de Santa Fe y al hecho de tener entonces una posición privilegiada en Castilla, hubiera querido hacer saber al rey Fernando con quién estaba tratando: con un corsario que había luchado contra su padre en la guerra civil catalana.
Años
más tarde, se explicará al analizar
el mapa universal de Martin Waldseemüller, aparece otro Renato de Anjou, duque de Lorena, nieto del que fuera rey de Cataluña
que, al igual que su abuelo, tenía
grandes conocimientos cartográficos y estaba en posesión de mapas desconocidos
y heredados de su familia.
Renato de Anjou, mapamundis
y esferas
Lecoy de la Marche19 presenta un fascinante Renato de Anjou al informar que era un gran políglota y que dominaba no solamente las lenguas europeas, sino que estaba interesado por los temas orientales. En su biblioteca de Angers había 24 obras escritas en turco y mantenía contacto con árabes y tunecinos que frecuentaban los puertos de Provenza y de Italia meridional. Algo muy curioso -señala Lecoy de la Marche- es que Renato tenía "un ingenioso cuadro en donde había escrito los ABC -parece que se trata de un ingenioso diccionario de traducción simultánea- por los cuales podía escribir a todos los países de la cristiandad y sarracenos".
También era muy erudito en historia, geografía y ciencias naturales, y en sus aposentos de Angers y de Chanzé había gran número de mapamundis y esferas, hechos que indican que estamos ante un personaje con gran curiosidad científica. Por otra parte, se sabe que tenía en su gabinete de estudio instrumentos para medir la altura de los astros. Por cierto, mantenía estrecha amistad con un astrólogo y médico de Carpentras a quién compró un astrolabio por el que pagó cuarenta y cinco escudos, que era de forma redonda y en su interior se veían los siete climas, uno dentro de otro.
Otro hecho importante para nuestra historia, puesto que Cristóbal Colón era criptojudío, es que Renato de Anjou era un gran protector de los judíos; los de Provenza le pagaban una contribución anual de 21.000 florines, y consta documentalmente que garantizaba su libertad individual y que era contrario a toda vejación injusta.
Renato de Anjou no tenía flota propia, pero fletaba naves catalanas, florentinas y genovesas que tenían su base en el puerto de Marsella. Del armamento, consta que estaba a cargo de Charles de Torreilles, miembro de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén. Los capitanes y patrones enrolados en las naves de Renato, entre ellos el catalán Antoine Setantí, tenían la quinta parte de lo obtenido en acciones corsarias.
Finalmente, en otra obra de Lecoy de la Marche20 vemos que en el inventario realizado en el castillo de Angers se dice que había cinco mapamundis, varias descripciones de otros mapas y una descripción de las partes orientales.
Sin duda, Renato de Anjou fue un personaje decisivo en la vida de Colón.
Mapa universal de Nicolás Caverio, de 1505
Está dibujado sobre pergamino, manuscrito y policromado21. Compuesto de diez piezas o cuarterones formando un rectángulo de 2,25 m x 1,15. Se encuentra en la Biblioteca Nacional de París. Es una carta de navegación portuguesa, sin fecha, firmada por el genovés Nicolás Caverio. Se trata de un prototipo lusitano y realizado probablemente en Portugal, pues de haberla ejecutado en Italia no hubiera inscrito las leyendas en lengua portuguesa. La nomenclatura del Caverio ofrece particulares coincidencias con el mapa de Cantino, que denuncian su derivación del mismo prototipo. En el Caverio, la toponimia es más completa.
Otra característica importante es la escala de latitudes que lo regula. De acuerdo con ella, las regiones continentales en el noroeste, delineadas también en el Cantino, se extienden aquí hasta los 20 grados de latitud norte, con una prolongación hacia el sur de unos 18 grados.
Al igual que en el mapa de Cantino, aunque no muy fielmente, aparece la carta total del Golfo de México. "¿Quién facilitó las noticias", se pregunta Francisco Morales Padrón, señalando que "… se tenía interés en completar el conocimiento de la fachada continental, en el tramo Yucatán-Florida. Este arco, que si damos por ciertas las expediciones de Vespucio (1497) y de Yañez Pinzón-Solís (1508-1509), ya había sido recorrido total o parcialmente, fue verdaderamente descubierto por las expediciones de Francisco Hernández de Córdoba (1507), Juan de Grijalva (1518) y Álvarez Pineda (1519)". Respecto a la costa nordeste de los actuales Estados Unidos, Morales Padrón dice que "Cabe suponerla imaginaria, ya que en esta fecha sólo navegantes clandestinos podían haber visitado tales tierras. ¿Pero, y la nomenclatura?
Nos encontramos, pues, en el caso del mapa de Caverio, con un plano que sería solamente conocido en círculos secretos de Portugal, basado en un prototipo antiguo y de autor desconocido. Lo desconcertante es que en él aparezcan dibujados, como se ha dicho antes, el Golfo de México, la península de la Florida y parte de la costa norteamericana. Y todo ello en 1502, antes de las expediciones oficiales citadas.
Es el primer mapa universal22 en el que aparece impreso, por primera vez, el nombre de América y cuyo original se compone de doce planchas o cuarterones, midiendo cada uno 45.5 cm x 62 cm. La historia moderna de este mapa se remonta a 1901, año en que Josef Fischer, profesor de geografía en Feldkirch, Austria, descubrió en la biblioteca del príncipe Francisco Waldburg-Wolfegg, en el castillo de Wolfegg, en Würtemberg, Alemania, un volumen que contenía el mapamundi de 1507. El mapa de Waldseemüller presenta Europa y Asia siguiendo a Ptolomeo, ampliando la toponimia gracias a diversos relatos, especialmente de Marco Polo, y de los descubrimientos, que doblando el cabo de Buena Esperanza llegaron hasta Calicut. En cuanto al hemisferio occidental, "descubierto", entre comillas, por Colón en 1492, emerge una gran zona marina, considerablemente apartada de Asia, simulando la proyección originalísima de Waldseemüller una visión tan real y certera, especialmente en los pequeños hemisferios, que como remate ornamental, figuran en la parte superior, que incluso se advierte en el trazado del mapa principal un estrecho que separa las dos masas continentales y rememora el actual canal de Panamá. Repárese que por aquellos días del año 1507 no se conocían las verdaderas proporciones de los descubrimientos realizados por Colón y otros navegantes que le sucedieron, desconociéndose la existencia del mar del Sur (Pacífico) y apenas se había explorado una parte del litoral de aquel Nuevo Mundo.
Con estas palabras ha analizado el historiador español Carlos Sanz el mapa de Waldseemüller, que añade: "… y sobrecoge el ánimo el contemplar la gran masa terrestre abrazada por los dos océanos que, en realidad, la circundan".
Otras fuentes que utilizó Waldseemüller, además del mapa de Caverio y Americo Vespucio, fue el globo de Martin Behaim para dibujar las partes del SE. asiático, que figuran en su gran mapa y no en el antiguo de Ptolomeo. Para comprobar lo dicho, basta con comparar superpuestos el globo de Behaim y el de Waldseemüller, observándose que ambos coinciden con exactitud sorprendente.
Sin embargo, Waldseemüller tuvo que utilizar otras fuentes de información que nos son completamente desconocidos, unos mapas en que forzosamente había cartografiado el continente que buscaba y encontró Colón. El mapa fue dibujado en la localidad francesa de Saint-Dié, en la que el Duque de Lorena, René II, creó el Gymnasse Vosgien, donde trabajaron el célebre cartógrafo alemán, Gauthier Lud, Jean Basin, Mathias Ringman y Jean Pelerin 'Viator'. Según mis investigaciones, Behaim, Waldsseemüller, Lud y Ringman eran de ascendencia judía.
Recordemos que Rene II era nieto de Renato de Anjou, con quien Colón había navegado de corsario, lo que nos hace sospechar que Colón y Waldseemüller tuvieron en sus manos el desconcertante mapa de América situado entre dos masas oceánicas. Es decir, los Anjou tendrían en sus archivos mapas antiguos dibujados no se sabe cuándo ni por quién, pero que fueron utilizados por Colón para pactar las Capitulaciones de Santa Fe con los Reyes Católicos y por Waldseemüller y su equipo para confeccionar el mapamundi de 1507.
El mapa iba acompañado de la Cosmographiae Introductio, que en el capítulo 9 habla de las nuevas tierras descubiertas a partir de 1492. La descripción de América es desconcertante, fascinante y supone la demostración de que los cartógrafos de Saint-Dié y, por tanto de Colón, sabían que entre Europa y Asia había otro continente: "Así las cuatro partes de la tierra son conocidas de hoy en adelante: los tres primeros son continentes (Europa, Asia y Africa), la cuarta es una isla, puesto que se ve rodeada de agua por todas partes".
Por lo que respecta al estrecho en Panamá, que vemos en el mapa de Waldseemüller, está bien documentado que Colón lo buscó con ahínco en el transcurso del cuarto viaje. No hay duda de ello. No quiero alargarme en el tema, pero sí informar que lo he estudiado con detenimiento y que he estado en contacto con Richard Krushensky, director del Departamento para América Latina del U. S. Geological Survey, quien me explicó que sí hubo un estrecho entre América del Sur y América Central a finales del Mioceno: "… the answer, in the least complicated terms, is yes, there was a strait between the South American continent and Central America as late as the Miocene".
En términos geológicos, el estrecho se habría cerrado hace unos 3.5 o 2.5 millones de años, pero, en la práctica, debido a la gran cantidad de ríos y lagos existentes en el Istmo de Panamá, así como al movimiento de las placas tectónicas, de los terremotos y a la acción volcánica, de todo lo cual no tenemos datos, parece muy difícil averiguar cuándo, aproximadamente, antes de los viajes de Colón, no se podía navegar desde el Caribe al Pacífico.
La
doctora Laurel S. Collins, prestigiosa profesora del Departamento de Geología
de la Florida International University, Miami, en diciembre de 1999, me envió
el siguiente e-mail para decir textualmente: "My thinking in the Isthmus
of Panamá as an interoceanic strait
remains the same. There is
excellent evidence to suggest that the Istmus completely closed the strait
3 million years ago".
Pero no es tan fácil la explicación de los geólogos. Waldseemüller tenía que tener en 1507 sobre la mesa un mapa antiguo, un prototipo, dibujado antes de que se cerrara el estrecho natural en Panamá, hecho confirmado por los científicos. El paso interoceánico dibujado en el mapa es todo un reto y no pudo ser una invención de los cartógrafos de Saint-Dié, sino que fue dibujado en un tiempo que aún era navegable y por marinos que tenían medios para levantar cartas marinas y mapas. ¿En qué época de la historia de la Humanidad? Esta es la cuestión.
El estrecho de Magallanes antes de su descubrimiento
oficial
Entre los globos terrestres que nos traen un cierto halo de misterio hay que reseñar los del estrecho de Magallanes23, obra del matemático alemán Johann Schönner nacido en Karlstaad en 1477 y fallecido en 1547. Desempeño la cátedra de Matemáticas en Nuremberg, editó escritos de Johan Müller 'Regiomontano' y de Johan Werner. Schönner confeccionó muchos de los globos más antiguos, los cuales contribuyeron a la historia de los descubrimientos. Al comentar el globo de 1515, Rafael Candel Vila, catedrático de Ciencias Cosmológicas e ingeniero geológico de la Universidad de Estrasburgo y colaborador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, al referirse al globo en cuestión, afirma: "Entre los más famosos (globos), está el de Johann Schönner (1515), en el cual figuraba el estrecho de Magallanes antes de su descubrimiento".
Por otra parte, Albert Ronsin24 dice: Jean Schönner. Globe terrestre (1520), disciple de Waldseemüller […] et dessinne un continent antarctique nommé Brasilia inferieur separé de l'Amerique du Sud par un detroit alors inconnue puis que le resultat de le voyage de Magellan n'est pas encore achevé". Al mismo tiempo, señalamos que en aquellas fechas tampoco se había explorado el continente antártico, que curiosamente aparece dibujado en el globo con el nombr e de Brasilia Inferior . El navegante portugués al servicio de Carlos V de España salió del estrecho el 28 de noviembre de 1520 y murió en Filipinas el 27 de abril de 1521, llegando la expedición al mando de Juan Sebastián Elcano a Sanlúcar de Barrameda el 6 de noviembre de 1522. Sin duda, Johann Schönner también dispuso de algún prototipo antiguo para dibujar sus globos terrestres
Según Pigafetta25, "… cierto iba Magallanes de hallar el estrecho porque diz que había visto una carta de marear, hecha por un Martin de Bohemia (Martin Behaim), gran piloto e cosmógrafo, que estaba en la tesorería del rey de Portugal, el estrecho pintado de la manera que lo halló…".
Hemos visto como en la antigüedad había unos ciertos conocimientos sobre la existencia de unas tierras situadas a pocos días de navegación de Europa, y también creo haber probado que Colón estuvo en la costa NE. de Norteamérica, lo que he venido a denominar "La Conexión Noruega".
Colón estuvo navegando con Renato de Anjou, Guillaume de Casenove Coulon y George Bissipat, y todo indica que tuvo acceso a mapas antiguos en donde había dibujado el Nuevo Mundo y otras informaciones que probablemente le fueron facilitadas por la Casa de Anjou y los cartógrafos judíos.
No puede haber dudas de que los mapas de Caverio, de Waldseemüller y de Schönner muestran el continente americano antes de su descubrimiento y de la exploración oficial de sus costas, si bien por el norte ya habían llegado los vikingos, los portugueses y el mismo Colón. El problema radica en que nos enfrentamos a unos mapas desconcertantes, que sin duda fueron dibujados por personas que tenían conocimientos técnicos para hacerlo. Por mi parte, continuaré investigando para intentar llegar al fondo de los enigmas que tenemos planteados. Es todo un reto al que he dedicado buena parte de mi vida y espero poder hacerlo durante mucho tiempo.
(1) Nito Verdera, La verdad de un nacimiento- Colón ibicenco, Madrid, 1988, p. 156.
(3) Juan Gil, Cristóbal Colón - Textos y documentos completos, Madrid, 1992, 285.
(4) Dirección General de Archivos y Bibliotecas, Capitulaciones del Almirante Don Cristóbal Colón y Salvoconductos para el Descubrimiento del Nuevo Mundo, Madrid, 1970, p.21.
(6) Carlos Sanz, La Carta de Colón anunciando el descubrimiento del Nuevo Mundo, Madrid, 1962, p. 8.
(8) Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, Atlas de Cuba, La Habana, 1978, pp. 22-23.
(9) Escuela de Estudios Hispano-Americanos, Pleitos Colombinos III/Probanzas del Almirante de las Indias (1512-1515), Sevilla, 1984, p. 345.
(10) P. Angel Ortega, La Rábida, Colón y los marinos del Tinto-Odiel en el descubrimiento de América, Sevilla, 1926, Tomo III, p. 18.
(11) Los pleitos de Colón, Madrid, 1894, Tomo 2, p. 12
(12)
Sofus Larsen, Societé des Americanistes de París,
La découverte de l'Amérique vingt ans avant Christophe Colomb, 1926, Tome
XVIII, pp. 75-89.
(13)
Charles de la Ronciere, Histoire de la Marine Française,
París, 1909, vol. 2, p. 374.
(14) Luis Ulloa, El Pre-Descubrimiento Hispano Catalán de América en 1477, París, 1928, p. 282.
(16) La verdad sobre el descubrimiento de América - Los catalanes Juan Cabot y Cristóbal Colón, Barcelona, 1931, pp. 65-66.
(18) Centre d'Estudis Colombins, Colom i el Món Català, Barcelona., 1993, pp. 24, 27, 39.
(19)
Le Roi René, sa vie, son administration,
ses travaux artistiques et literaires, d'après les documents inédits des archives
de France et d' Italie, París, 1875, vol. I, pp. 516-530 y vol.II, pp. 193-194.
(20)
Extrait des comptes et memoriaux
du Roi René, París, 1873, pp. 239-273.
(21) Nito Verdera, Cristóbal Colón originario de Ibiza y criptojudío, Ibiza, 1999, pp. 47-49.
(24) Albert Ronsin, Decouverte et baptême de l'Amerique, Jarville-La Malgrange (France), 1992, 1. 150.
(25) Nito Verdera, Cristóbal Colón, originario de Ibiza y criptojudío, Ibiza, 1999, p. 68.
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