ÍNDICE DE MATERIAS

 

EL PRINCIPE DE VIANA EN SICILIA Y MALLORCA (1458-1460

JUAN ALFONSO DE ARAGÓN Y DE NAVARRA

EL PRÍNCIPE DE VIANA EN SICILIA

EL PRÍNCIPE DE VIANA EN MALLORCA

EL PRÍNCIPE DE VIANA Y GEORGES DESDEVISES DU DEZERT

GUIOMAR DE SAYAS, AMANTE MALLORQUINA DEL PRÍNCIPE DE VIANA

ENFERMEDADES Y EDAD DEL DESCUBRIDOR DE AMÉRICA

ENFERMEDADES

EDAD DEL ALMIRANTE

A MODO DE CONCLUSIÓN

NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

ILUSTRACIONES


EL PRINCIPE DE VIANA EN SICILIA Y MALLORCA (1458-1460

 

De Charles d’Évreux y Trastámara, Príncipe de Viana, nacido en Peñafiel el 29 de mayo de 1421, hijo de Doña Blanca I Reina de Navarra (1425-1441) y del infante Juan de Trastámara y Albuquerque (Medina del Campo, 1398) -el rey Juan II de Cataluña y Aragón desde 1458 hasta su muerte en Barcelona en 1479-, y hermanastro, por tanto, de Fernando II el Católico (1452-1516), se han escrito numerosas biografías y no se trata aquí de presentar una nueva, sino hablar de su trayectoria mediterránea por las islas de Sicilia y Mallorca. Conoceremos a su esposa, a sus amantes e hijos naturales y vamos a poner en tela de juicio, desde una nueva y contrastada investigación, la utópica teoría de que Cristóbal Colón era hijo del Príncipe de Viana y de una tal Margalida Colom de Felanitx (Mallorca). Iremos por partes.

El Príncipe de Viana se casó en Olite (Navarra) con la princesa flamenca Inés de Cleves el 30 de septiembre de 1439, que era hija del Duque de Cleves y sobrina del de Borgoña, Felipe el Bueno. Doña Inés falleció el 6 de abril de 1448, ocho años después de haber contraído matrimonio y sin haber tenido descendencia.

El desdichado príncipe, repudiado por su padre y odiado por su madrastra Juana Enríquez era culto, ilustrado, mujeriego, no volvió a casarse y tuvo varias amantes bien conocidas y documentadas. La primera fue María de Armendáriz, dama de la corte de su hermana pequeña Leonor de Foix, de la que tuvo una hija: Ana de Navarra, que casó con Don Luis de la Cerda, Conde de Medinaceli.

Otra fue Brianda de Vega -no de Vaca, según las investigaciones que Núria Coll Fluvià ha realizado en los Archivos de Historia de Protocolos de Barcelona-, de la que tuvo un hijo en 1456 llamado Felipe de Navarra, el Conde Beaufort, que fue arzobispo electo de Palermo, cargo al que renunció sin llegar a consagrarse por el del maestrazgo de la orden de Montesa. Felipe murió en la guerra de Granada luchando junto a su tío Fernando el Católico.

En Sicilia, informa la historia que Don Carlos se enamoró de una doncella muy hermosa y de baja extracción social llamada “la Cappa”, sin nombre de pila conocido, con la que tuvo a Juan Alfonso de Aragón y Navarra, que fue Abad de San Juan de la Peña y Obispo de Huesca.

El Príncipe de Viana falleció el 23 de septiembre de 1461 en el Palacio Real de Barcelona y tenía 40 años, 3 meses y 26 días. En su testamento, ratificado antes de morir, reconoció a sus tres hijos naturales: “Philipo Comiti de Beufort et aliam donno Joanni Afonso in Sicilia genito reliquam vero tertiam partem donne Anne inclitis natis nostris naturalibus”. La versión castellana es la siguiente: “A Felipe Conde de Beufort y otra [parte] a Don Juan Alfonso nacido en Sicilia, [y] la tercera parte restante a Doña Ana, nuestros distinguidos hijos naturales”. Así consta en “Documentos relativos al Príncipe de Viana”, [Tomo XIII, Barcelona, 1864, publicados por Manuel de Bofarull y de Sartorio, Archivero de la Corona de Aragón]. Y no hay más hijos naturales que estén históricamente documentados de Carlos de Viana, a pesar de la campaña mediática organizada y orquestada en los últimos tiempos desde Mallorca –en realidad, el entuerto nació el año 1968 en Felantix-, especialmente desde que se anunció urbi et orbe que Discovery Channel preparaba un documental sobre el origen de Cristóbal Colón. Un reportaje que daría cuenta al mismo tiempo de los resultados de los estudios genéticos y antropológicos de los restos de los Colón conservados en la catedral de Sevilla, que fueron llevados a cabo por los profesores José A. Lorente y Miguel C. Botella, científicos de la Universidad de Granada. En su versión castellana, el documental se proyectó en España el 12 de octubre del 2004.

JUAN ALFONSO DE ARAGÓN Y DE NAVARRA

Cosa singular es que no se sepa con certeza la fecha de nacimiento del hijo siciliano del Príncipe de Viana, pero vamos a intentar aproximarnos lo más posible y basándonos en

hechos irrefutables. Según Ricardo del Arco Garay(1) Juan Alfonso tenía 18 años en 1477, según lo expresa la bula de Sixto IV, de 21 de mayo de aquel año, confirmatoria de su elección como abad de San Juan de la Peña; luego nació en 1459, en Palermo, al año de llegar su padre desde Nápoles a Sicilia, concluye el citado autor. Entonces, puesto que Don Carlos de Viana llegó a Sicilia el 15 de julio de 1458, podemos pensar que habría nacido en julio de 1459.

Por su parte, Antonio Duran Gudiol(2) escribe que siendo Juan Alfonso “huérfano de padre desde los dos años debió de pasar su infancia y adolescencia junto a su madre en la ciudad de Palermo”, y teniendo en cuenta que el Príncipe de Viana murió el 23 de septiembre de 1461, podemos suponer que habría nacido en septiembre de 1459. Y seguimos con Duran Gudiol: “El 24 de octubre de 1482, Sixto IV le nombró administrador del obispado siciliano de Patti, la titularidad de cuya sede alcanzaría sólo si llegaba a la edad canónica. En el mismo documento pontificio el Papa le facultó para recibir de cualquier obispo en sucesivos domingos o festividades las órdenes del subdiaconado, diaconado y presbiterado. Había cumplido los 23 años”. Y por su interés, señalamos que Inocencio VIII, el 1 de octubre de 1484, le promovió al obispado de Huesca-Jaca. Con tal motivo la curia papal expidió seis bulas, de las que se conservan tres y dirigidas a Juan Alfonso de Aragón, clerico Panormitano; es decir, Roma certifica que era de Palermo.

Así que, una conclusión provisional, a falta por el momento de más documentos, indica que Juan Alfonso de Aragón, el hijo siciliano de Don Carlos de Viana y de “la Cappa” habría nacido entre los meses de julio y septiembre de 1459.

EL PRÍNCIPE DE VIANA EN SICILIA

Jerónimo Zurita(3) da cuenta pormenorizada de la estancia de Don Carlos de Viana en la isla de Sicilia entre el 15 de julio de 1458 y su salida hacia Cerdeña, que tuvo lugar a finales del mes de julio de 1459. A su llegada a Palermo fue muy bien recibido por el Virrey Don Lope Jiménez de Urrea, se estableció en Castrogiovanni, una plaza fuerte situada en medio de la isla, y pasó por Chaca, Calata Girón, Lentini, Paterno y Mesina, adonde llegó a principios de noviembre y el día 15 del mismo mes ya tuvo aviso de sus embajadores enviados el 18 de julio a los reinos de Aragón, Valencia y el Principado de Cataluña para intentar establecer la concordia con su padre el rey Juan II

Relata Zurita que Don Carlos se detuvo todo el mes de diciembre de 1458 hasta el verano de 1459 en Mesina residiendo allí en un convento de benedictinos, pero disgustado su padre el Rey por el trato favorable y ayuda económica que recibía su primogénito, “acordó enviar a Sicilia a Juan de Moncayo, gobernador general de Aragón, que era un principal caballero, y de gran experiencia, con orden de que viniese el Príncipe a la isla de Mallorca, y en su compañía Don Lope Jiménez de Urrea y Lugarteniente general del Reino en Sicilia, y que el nuevo gobernador [Juan de Moncayo] quedase en aquel cargo”.

De manera que Don Carlos marchó de Mesina para Palermo en el mes de abril y allí se detuvo hasta el 11 de julio de 1459, “esperando que el Virrey dejase ordenadas las cosas de aquel Reino”. Y Seguimos con Zurita: “Y teniendo junta su armada en la playa de Solanto, y de Palermo, embarcó en su nave capitana para abandonar Sicilia a finales de julio, llegó al puerto de Càller (Cagliari, Cerdeña) el tres de agosto y se alojó en el Castillo”. De Cerdeña navegó el Príncipe, contra la orden del Rey su padre –señala Zurita- para las costas de Cataluña y entró la noche del 15 de agosto con siete galeras en Salou (Tarragona). Estando su armada surta en dicho puerto envió a Don Lope Jiménez de Urrea al Rey su padre, a diecisiete de agosto de 1459, y por Jerónimo Zurita sabemos que el rey se encontraba en los confines de Castilla y Aragón, de manera que lo esperaron en Zaragoza. El día 18 zarpó Don Carlos hacia Mallorca, llegando a Palma el día 20 de agosto de 1459.

EL PRÍNCIPE DE VIANA EN MALLORCA

La primera noticia nos la proporciona una vez más Zurita y dice textualmente: “No fue el Príncipe Don Carlos tan bien acogido en Mallorca, como parecía a las gentes que fuera razón, y él lo pensaba porque habiéndosele de entregar el Castillo de la ciudad y el de Bellver, no le entregaron el de Bellver, y apenas le dejaron el Palacio Real de la Ciudad de Mallorca, y siempre le parecía que tenía el disfavor del Rey su padre y el aborrecimiento de la madrastra”. Y pido ahora a los lectores que tomen buena nota de que Don Carlos se aposentó en el Palacio Real de Palma y no en el castillo de Santueri del pueblo mallorquín de Felanitx. Y lo sabemos por Jerónimo Zurita, sino que también José María Quadrado y Pablo Piferrer: “Cautivo más que huésped, vigilado por los que sólo aparentaban servirle, sustraídos a su obediencia los castillos, vivió siete meses el buen Carlos en el palacio de una dinastía destronada por la usurpación...”. Es más, señalan Quadrado y Piferrer que “entre los arreglos que para recibirle se hicieron en el palacio, suenan los encerados puestos en la ventana de la librería, y un escritorio nuevo de madera, y en él cuatro tablas apoyadas en la pared para tener sus libros el señor príncipe”. Es decir, Don Carlos tuvo su residencia en la Almudaina, en Palma.

Conocemos una carta del Príncipe a su padre pidiendo concordia y fechada en Mallorca el 22 de noviembre de 1459, y cuenta Zurita que “fueron a Mallorcas el Virrey de Sicilia [Lope Jiménez de Urrea] y Bernardo de Requesens” y que el veintinueve de diciembre, principio del año de Nuestro Señor de 1460, había enviado el Príncipe desde Mallorca a Don Lope Jiménez de Urrea con poder suficiente para concluir una concordia con su padre. Es decir, el que había sido Virrey de Sicilia desde 1443 a 1459 –más adelante ejercería el mismo cargo entre 1465 y 1475-, Lope Jiménez de Urrea, viajó, al parecer, desde la península hasta Mallorca para recibir instrucciones y planificar la estrategia a seguir en las conversaciones que mantenían con Juan II sobre el futuro del Príncipe. Y mientras tanto, como es natural, Juan de Moncayo ejercía de gobernador de Sicilia. Finalmente, cabe destacar que el Príncipe “se embarcó en Mallorca en sus galeras y llegó a la playa de Barcelona a 22 de marzo de 1460 y se fue a aposentar en el Monasterio de Valdonzellas”. Terminaba así el exilio de Don Carlos de Viana en Mallorca, en donde estuvo retenido durante siete meses.

EL PRÍNCIPE DE VIANA Y GEORGES DESDEVISES DU DEZERT

Hay que regresar al s. XIX para entender el embrollo, mejor dicho, el entuerto montado en torno a una Margarita sin apellido que aparece en la carta de Don Carlos fechada en Mallorca el 19 de octubre de 1459 y que, según el historiador francés Georges Desdevises du Dezert, iba dirigida al Gobernador de Mallorca(4). Textualmente, escribe Don Carlos al Gobernador de Sicilia: “Agradecemosvos muy mucho lo que habéis hecho en recomendación de Margarita, la verdad de la cual mostrará lo que haber sentido de ella ser preñada...”. Y añade más adelante: “Que dicha Margarita os sea encomendada”.

De Margarita se viene repitiendo hasta la saciedad que fue la amante mallorquina de Don Carlos de Viana y, nada más ni nada menos, que la madre de Cristóbal Colón. Pero acto seguido veremos el imperdonable error de trascripción cometido por el célebre historiador francés.

Dice G. Desdevises en la página 227 que « pour occuper les loisirs (tiempos de ocio) de sa demi-captivite, le prince sembla avoir pris une nouvelle maîtresse, nommé Marguerite… ». La nota 7 al pie de página reza así: Lettre du prince de Vianne au Governeur de Majorque (28 oct. 1459); la verdad de la cosa mostrara lo que haveys sentido de ella ser prenyada. Arch. D’Aragó, t. V. fº 24. Aquí, en la fecha entre paréntesis, hemos hallado otro error de trascripción de Georges Desdevises, y es que el original no dice 28 de octubre 1459, sino que XVIIII (19) de octubre 1459, según las últimas trascripciones documentales llevadas a cabo por el historiador ibicenco Toni Ferrer Abárzuza, el paleógrafo e historiador alicantino David Garrido y por Fanny Tur, directora del Archivo Histórico de Ibiza.

El gran problema de la teoría del “Colón mallorquín”, como hijo del Príncipe de Viana y de una imposible Margarita Colom radica en que la carta mencionada no iba dirigida al Gobernador de Mallorca sino al de Sicilia. Efectivamente, las recientes trascripciones realizadas señalan que la carta va dirigida al Gobernador de Sicilia, que reside en Palermo y se llamaba Juan de Moncayo, hombre de confianza del rey Juan II y encargado de convencer a Don Carlos para que se trasladara a Mallorca. Así es, el 15 de noviembre de 2004 el historiador Jaume Riera i Sans, funcionario del Archivo de la Corona de Aragón (Barcelona), me escribió lo que sigue: “Desdevises interpretó que el Gobernador lo era de Mallorca. Leído bien el documento, está claro que no es el Gobernador de Mallorca, sino el de Sicilia, de donde procedía el Príncipe cuando llegó a Mallorca, de donde escribía la carta”. Entonces, ha de entenderse que desde Palermo con fecha 21 de septiembre de 1459 y por parte del Gobernador se había comunicado al Príncipe de Viana, que ya residía en Mallorca, que había dejado embarazada en Palermo a Margarita. El documento tiene por signatura Reial Cancelleria, Varia 394, fol.24v. Además, ha de ser así porque a Juan de Moncayo se le denomina siempre gobernador y no virrey, cargo que correspondía a Lope Jiménez de Urrea.

Pero resulta que el 20 de octubre de 1459 Don Carlos de Viana escribió otra carta a Sicilia en italiano, dirigida a su hombre de confianza en Palermo: Troyano Abatte la Viesca, un personaje que aparece en la carta de 19 de octubre y dirigida a Palermo. Dicha carta fue traducida el 29 de mayo de 2005 por el eminente Prof. Luciano Formisano de la Universidad de Bolonia (Italia), en la que dice “... queremos que Margarita Panormitana, sobrina de fray Luichi de Luchesi reciba una gonella [falda exterior amplia y larga] y un jubón [pieza ajustada al cuerpo que cubre desde los hombros a la cintura] de paño de Florencia”. Dice Julio Casares en su Diccionario Ideológico de la Lengua Española que dicha vestimenta era un regalo que hacían los reyes a las servidoras que tomaban estado. Sabemos, pues, que Margarita era de Panormita, nombre antiguo de la ciudad de Palermo, y sobrina de fray Luichi Luchesi, miembro de una familia distinguida de Sicilia, lo cual demuestra la falsedad de que el Príncipe de Viana tuviera otro hijo natural con una mallorquina.

El Prof. Formisano explica    que ha traducido nepota por sobrina “porque se supone que un fray no haya tenido hijos ni tampoco hijos de hijos, aunque en este caso podría tratarse de la nieta de un (a) hermano (a)”. Al mismo tiempo, expone que “en el sur de Italia nepote es ambiguo”. Por su parte, el filólogo catalán Joan Corominas dice en su gran diccionario etimológico que “nebot (sobrino) es hijo de un hermano o de una hermana; la forma femenina neboda (sobrina) correspondería a un latín vulgar nepota”. Y cabe recordar ahora que la carta a que nos estamos refiriendo está escrita en Mallorca, en la que nos encontramos con el catalán camia (camisa), de modo

que mi opinión es que la carta es una mezcla de dialectos italianos en parte catalanizados. Entonces, coincido con el Prof. Luciano Formisano en que la traducción de nepota por sobrina parece la más idónea para el caso que nos ocupa..

Así las cosas, debe aceptarse que la margarita panormitana, Margarita Luchesi, que he localizado en el Archivo de la Corona de Aragón era otra amante siciliana de Don Carlos. Y así llegamos a la lógica conclusión de que la “la Cappa”, madre de Juan Alfonso de Aragón y de Navarra, el obispo de Huesca, y la Margarita Luchesi de Palermo, son dos mujeres diferentes. Y la prueba radica en que Don Carlos escribió la famosa carta, origen del entuerto del “presunto Colón mallorquín”, al gobernador Juan de Moncayo desde Palma de Mallorca el 19 de octubre de 1459. Y lo hizo en respuesta a “... vuestra letra hecha en Palermo a XXI de setembre...”. Entonces, la margarita panormitana, el 21 de septiembre de 1459 estaba embarazada y no debe ser confundida de ninguna manera con “la Cappa”y, ni mucho menos, con una tal Margalida Colom inventada y nunca documentada en otras cartas del Príncipe de Viana que he localizado recientemente en el Archivo de la Corona de Aragón, cuya trascripción agradezco a la señora Josefina Cubells, que ha sido directora del Arxiu Històric de Tarragona. Lo que no consta documentalmente, a falta de más investigación, es si Margarita Luchesi tuvo algún hijo de Don Carlos, pero no parece probable porque habría nacido a tiempo de ser reconocido en el testamento otorgado en Barcelona y en el cual, como se ha dicho anteriormente, nuestro príncipe reconoció a tres hijos naturales.

GUIOMAR DE SAYAS, AMANTE MALLORQUINA DEL PRÍNCIPE DE VIANA

Georges Desdevises señala directamente a Guiomar de Sayas, una dama del servicio en el Palacio Real de Palma de Mallorca, como muy probable amante de Don Carlos. En efecto, dice el autor francés, basándose en documento conservado en el Archivo de la Corona de Aragón [pr. de V., t.V, fº 58], que Guiomar de Sayas era joven, abierta, dulce y que bailaba y cantaba muy bien. Guiomar de Sayas, sospecha Desdevises, y no parece andar muy equivocado, que la muchacha fue la distracción amorosa del Príncipe de Viana durante su estancia en Palma de Mallorca.

ENFERMEDADES Y EDAD DEL DESCUBRIDOR DE AMÉRICA. EL ADN DE LOS COLÓN CONSERVADOS EN LA CATEDRAL DE SEVILLA

ULTIMAS INFORMACIONES CIENTÍFICAS DE LOS RESTOS DEL DESCUBRIDOR EXISTENTES EN EL FARO DE COLÓN EN SANTO DOMINGO

INFORMES DE LOS REPONSABLES DEL EQUIPO INVESTIGADOR ESPAÑOL: CATEDRÁTICOS JOSÉ A. LORENTE Y MIGUEL C. BOTELLA, DIRECTORES DE LA ESCUELA DE MEDICINA LEGAL Y DEL LABORATORIO DE ANTROPOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA, RESPECTIVAMENTE

ENFERMEDADES

 

Registrada en el Archivo de Simancas y en fecha 23 de febrero de 1505, se conserva una cédula del rey Fernando concediendo a Cristóbal Colón licencia para andar en mula por cualquier partes de estos reinos. Y dice el Rey: “Por cuanto soy informado que vos el Almirante don Cristóbal Colón estáis indispuesto de vuestra persona a causa de ciertas enfermedades que habéis tenido e tenéis, e que no podéis andar a caballo sin mucho daño de vuestra salud: por ende, acatando lo susodicho e vuestra ancianidad, por la presente vos doy licencia para que podáis andar en mula ensillada e enfrenada (entrenada a que obedezca) por cualquier partes de estos reinos e señoríos que vos quisiéredes y por bien toviéredes [...] Fecha en la ciudad de Toro a veinte y tres de febrero de mil quinientos y cinco”.

Pues bien, por informes de Monica Smith, del Maryland University Medical Center; y crónica de Isabel Espiño [www.elmundo.es/elmundo salud/2005/05/17/dolor/1116352196.htlm] se ha hecho público que Colón sufrió una severa artritis que le dejó lisiado, con grandes fiebres y hemorragias oculares. Tras años de intenso dolor y extraños síntomas, el descubridor de América falleció de artritis reactiva.

Esta es la tesis que ha presentó Frank Arnett, M.D., reumatólogo y profesor de medicina interna, de patología y laboratorio médico del Elisabeth Bidgood Chair in Reumathology en la University of Texas Medical School at Houston. La conferencia tuvo lugar el 6 de mayo de 2005 en el Davidge Hall, en la University of Maryland School of Medecine.

La primera mención a la enfermedad se produce en la crónica del regreso del primer viaje. Según fray Bartolomé de las Casas, Colón había descansado mal y quedaba muy tullido de las piernas. En los años y viajes posteriores, Colón continuó sufriendo otras fiebres, hemorragias oculares y repetitivos y prolongados ataques de lo que los cronistas de la época denominaban “gota”.

El Dr. Frank Arnett ha llegado a la conclusión de que el navegante estaba aquejado de artritis reactiva, una forma de artritis originada por una infección. El trastorno en cuestión consiste en inflamación de las articulaciones (artritis), uretra (uretritis) y en el revestimiento del ojo (conjuntivitis). Se desconocen las causas, pero en los hombres en edad avanzada, como es el caso de Colón, puede deberse a una infección.

Parece probable –argumenta el Dr. Arnett- que Colón adquiriese artritis reactiva a causa de un envenenamiento alimenticio debido a la escasa higiene o a una inadecuada preparación de la comida. Para el reumatólogo, Colón no encaja con el perfil de un hombre aficionado a las comidas copiosas y al alcohol, que pueden llevar a la gota. Otro fuerte argumento contra la teoría de la gota es la duración de los ataques, que habitualmente se prolongan siete o diez días y luego se soluciona por completo, pero Cristóbal Colón padeció muchos meses de recaídas en varias ocasiones y antes de perder por completo la movilidad.

De hecho, en el cuarto viaje (1502-1504) Colón estaba tan enfermo hasta el punto que tuvieron que construirle un pequeño camarote en cubierta para poder seguir gobernando la nave. Según parece, sus extremidades superiores no se vieron afectadas, pero las piernas se iban deteriorando cada vez más. Al retornar a Castilla del último viaje, los postreros años de su vida transcurrieron en la cama.

Por su parte. el Prof. Miguel Botella ha manifestado que “con los 150 gramos que pesan los restos de la Catedral de Sevilla atribuidos a Colón hay escaso material para sacar el mayor número de evidencias”. Aparte de la edad, que más adelante veremos, afirma Botella que “no se observa ninguna patología, lo cual tampoco significa que no las tuviera: simplemente no aparecen en esos fragmentos de huesos”.

Otras interesantes informaciones las proporciona el Dr. Fernando Luna Calderón, director del Museo Nacional de Historia Natural de Santo Domingo, [www.ahora.com.do/Edición1295/SECCIONES/actualidad2.html y también http://hoy.com.do/app/article.aspx?id=25819+comment&Mode=true]. Luna Calderón es biólogo humano y paleontólogo. Especialista en Antropología Física por el Smithsonian Institution de Washington, D.C.; ha estado en contacto con los restos del Almirante desde los años 70, cada vez que se ha abierto la urna que los contiene, y realizado numerosas y profundas investigaciones en torno a la vida, los viajes, enfermedades, alimentación y anatomía de Colón.

El Dr. Luna Calderón señala que Cristóbal Colón “padeció en vida del síndrome de Reiter, que cursa con artritis, conjuntivitis y blenorragia, una enfermedad reumática que ataca las articulaciones y produce en los dedos de los pies, sobretodo en el dedo gordo, destrucción de la falange distal, dándole la forma al hueso de sacabocado (instrumento con una boca de corte redondo que sirve para taladrar)”. Además, añadió, provoca lesión degenerativa a nivel de la columna vertebral y otros daños. Por otra parte, recuerda Luna Calderón que en las crónicas históricas se dice que el Almirante estuvo en cama, en la Hispaniola, desde diciembre hasta marzo y que tenía la mano crispada producto de la artritis, “y esta señal se evidencia en los restos guardados en la República Dominicana”. 

EDAD DEL ALMIRANTE

Respecto a la edad de Cristóbal Colón el único dato cierto y nunca discutido, porque hay un testamento auténtico, es que falleció el 20 de mayo de 1506 en Valladolid. Vamos a dejar a un lado los textos históricos conocidos con los cuales se hacen cálculos para saber la edad del navegante, y lo propongo así porque cada autor o teoría sobre sus orígenes procura que los números cuadren de la manera que les conviene. De manera que la única forma de averiguar la edad que tenía Colón en el momento de su fallecimiento, a mi entender, creo que lo mejor será basarnos en los estudios paleopatológicos y antropológicos realizados de sus restos. Y aquí surge el primer problema porque se sigue discutiendo si Colón está enterrado en la Catedral de Sevilla o en el Faro de Colón de Santo Domingo (República Dominicana).

I/ En primer lugar, el Dr. Charles W. Goff, celebre antropólogo de la Universidad de Yale, Connecticut (EE.UU,) – tuve el honor de localizar sus archivos en junio de 2004 en la ciudad de Newhaven-, que estudió los restos de Santo Domingo en mayo de 1959, llegó a la conclusión de que Colón murió de unos 60 años de edad. Por cierto, la agencia EFE informó sobre el hallazgo de los archivos del Dr. Goff, distribuyendo la noticia a los medios de comunicación de España y de América.

II/ El Dr. Fernando Luna Calderón, en larga conversación telefónica mantenida la tarde del 3 de junio de 2005, manifestó textualmente que Cristóbal Colón falleció a los 60 años de edad.

III/ Ahora veremos el último informe sobre los restos atribuidos a Cristóbal Colón y conservados en la Catedral de Sevilla. Su autor es el Dr. Miguel C. Botella, Director del Laboratorio de Antropología de la Universidad de Granada. Es un estudio reciente de los 150 gramos de huesos que contiene la urna. Textualmente, el Prof. Botella, el 21 de octubre de 2004, en el simposio “Los Enigmas de Colón” celebrado en Palma de Mallorca manifestó textualmente: “Yo diría que tendría entre 50 y 70 años. Incluso me atrevería a aventurar que más cerca de los 60 que de los 50...”.

IV/ Entonces, de acuerdo con los estudios antropológicos realizados por los doctores Goff, Luna Calderón y Botella, puede afirmarse que Cristóbal Colón murió a la edad de unos 60 años..

V/ De modo que los datos científicos establecen que un supuesto hijo natural del príncipe de Viana y una mallorquina, que habría nacido forzosamente en 1460, no pudo ser Cristóbal Colón por el simple hecho de que sólo habría vivido 46 años.

En consecuencia, Cristóbal Colón no era un hijo mallorquín del Príncipe de Viana.

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

 

Además de todo lo antes citado, la prueba del nueve de que Cristóbal Colón no pudo ser hijo natural del Príncipe de Viana y de una mallorquina es clara, diáfana, indiscutible y está basada en la Historia y en la Antropología. Si Don Carlos hubiera tenido un hijo mallorquín, ya que llegó a la isla de Mallorca a finales de agosto de 1459, no cabe la menor duda de que hubiera nacido en 1460. Pero si hay una cosa cierta relacionada con Cristóbal Colón es la certeza de que el descubridor de América falleció en Valladolid el 20 de mayo de 1506. En consecuencia, el supuesto hijo del Príncipe habría vivido 46 años.

Y no quiero alargarme en demasía, pero sí recordar que Andrés Bernáldez, Cura de la villa de los Palacios (Sevilla), amigo personal de Colón, escribió en sus “Memorias del reinado de los Reyes Católicos”(5) que el Almirante murió a los sesenta años de edad, si bien algunas copias de las “Memorias” dicen setenta años. Entonces, hubiera sido demasiado joven para poder ser Cristóbal Colón ya que la diferencia de 14 años, como mínimo, es insalvable.

Por tanto, sería de desear, ahora que la antropología cuenta con nuevas y modernas técnicas de investigación e instrumental muy sofisticado, por ejemplo cámaras en 3-D, que el Prof. Miguel Botella sea autorizado por el Gobierno dominicano para realizar un nuevo estudio de los supuestos restos del Descubridor conservados en el Faro de Colón. Al mismo tiempo, teniendo en cuenta que el Prof. José A. Lorente, Director del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada, ha obtenido el cromosoma Y de Hernando Colón, el hijo natural del descubridor, y sabiendo que dicho cromosoma sólo se transmite de padres a hijos, el nuevo estudio, dirigido y supervisado por científicos de Santo Domingo, permitiría identificar a Cristóbal Colón. Sinceramente, opino que debe hacerse aunque solamente sea para salir de dudas y acabar con el largo enfrentamiento que mantienen dominicanos y españoles.

¿Y qué queda del “utópico Colón mallorquín” después de haber visto las pruebas documentales y científicas que he aportado? Sinceramente, creo que absolutamente nada.

 

Ibiza, 27 junio 2005

 

   

NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

(1). El Obispo Don Juan de Aragón y Navarra, hijo del Príncipe de Viana, Diputación Foral de Navarra, Institución Príncipe de Viana, Consejo de Cultura, números XLII y XLIII, 1951. p. 40.

(2). Juan de Aragón y Navarra en Jerónimo Zurita, Cuadernos de Historia, 49-50, 1984, pp. 32 y 33.

(3). Los cinco libros postreros de la segunda parte de los Anales de la Corona de Aragón, compuestos por Jerónimo Zurita, cronista de dicho Reino, Zaragoza, 1658, tomo IV, pp. 53-98.

(4). D. Carlos d’Aragon, Prince de Vianne, París, 1889, pp.252-284.

(5). Edición y estudio por Manuel Gómez-Moreno y Juan de Mata Carriazo, Real Academia de la Historia, Madrid, 1962.

Jaume Vicens i Vives: Trayectoria mediterránea del Príncipe de Viana, Pamplona, 1950 / La politique mediterranénne et italienne de Jean II d’Aragon entre 1458 et 1462 / Fernando el Católico Príncipe de Aragón, Rey de Sicilia 1458-1478 (Sicilia en la política de Juan II de Aragón), Madrid, 1952.

José Yanguas y Miranda: Noticias biográficas de D. Carlos Príncipe de Viana en Crónica de los Reyes de Navarra escrita por Don Carlos Príncipe de Viana..., Pamplona, 1843.

Núria Coll Julià: Brianda de Vega, amante del Príncipe Carlos de Viana esposa de Berenguer de Peguera, Barcelona, 1984.

Joaquim Guitert i Fontseré: Col·lecció de manuscrits inèditsde monjos del Reial Monestir de Santa Maria de Poblet, La Selva del Camp, 1948.

Miguel Saperas & José Mª Azcona: Notas bibliográficas: El Príncipe de Viana, Escritos del Príncipe, Fuentes Históricas, Iconografía. En El Príncipe de Viana, Año I-II, Consejo de Cultura de Navarra, 15 marzo 1941.

Manuel Iribarren: El Príncipe de Viana (Un destino frustrado), Buenos Aires, 1951.

Mariona Ibars: El príncep de Viana, Barcelona, 1996.

José Luis García de Paz y Mariona Ibars: En busca de Carlos, Príncipe de Viana, Revista de Arqueología del siglo XXI, nº 289, Madrid, mayo 2005.

José Mª Quadrado: Forenses y ciudadanos, Palma de Mallorca, edición de 1986; El Príncipe de Viana. 1461, Madrid, 1845

Manuel Álvarez de Sotomayor: ¿Colón mallorquín? – Juicio crítico a la tesis del Colón balear, en Historia de Mallorca coordinada por J. Mascaró Pasarius, Tomo VII, Palma de Mallorca, 1978.

Pedro Piferrer y José Mª Quadrado: España, sus monumentos y artes - Su naturaleza e historia - Islas Baleares, Barcelona, 1888.

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